viernes, 7 de febrero de 2014

Un gato intruso en la casa

Gatuno:







Amigos peques, si creen que solo a mi me pasan cosas locas por atarantado, de esas como el grillito que no me dejaba dormir, eso no es nada, no están ustedes para saberlo, pero yo si quiero contarlo, por que quiero que sepan lo que le sucedió a mi vecino el "Momosho", un gato macho y joven como yo, pero claro, no tan apuesto como yo!. Ahí les va la anécdota tal cual me la contó el:
Resulta que en su casa, donde solo habitan dos minínos, estaban el y la tal Colette (de quien ya les he hablado un poco), una mañana ambos dormían plácidamente sobre los sillones de la sala, enroscados, como dijera mi amo "en posición de camarón, pero de camarones peludos". Como es bien sabido los machos marcamos nuestro territorio, no nos gusta que otro gato ande merodeando afuera de la casa, vaya usted a saber con que intenciones; porque han de saber que entre el y Colette alguna vez hubo "algo", tuvieron su romancillo pues, algo pasajero vaya!, y aunque su ama, la señora Lucy los llevó a operar para que no se reprodujeran, Momosho aun cuidaba y celaba a su compañerita.
El caso es que... donde iba?, ah si!, ellos dormían en el sillón, cuando de pronto Colette se levantó de un enorme brinco y felizmente giraba por la sala, hizo tal algarabía que Momosho siendo mas dormilón y de sueños profundos también se despertó, pero ese no fue un despertar "normal" cotidiano, nó!, el al hacerlo pegó tremendo maullido, que parecía que había visto a un fantasma, realmente estaba con todos los pelillos erizados y la cola levantada, no podía creer lo que veía. Descaradamente Colette se paseaba alrededor de un gato macho posado sobre el tapete de la sala,¿en que momento y por donde había entrado a la casa éste intruso?, "¿quien era y como se había atrevido a burlarse de esa manera ante mi presencia?", dijo el que eso pensaba mientras aun maullaba, que mas que eso, los maullidos parecían pavorosos alaridos. "Era el colmo, que Colette se le restregara frente a mis ojos incrédulos, porque mientras lo hacía me veía con esos ojillos coquetos, no se que mas quería decirme, pero mejor que ni lo intentara".

Portafolios de mi vecino Momosho.

Entonces, lo que hizo mi amigo Momosho fue correr a una esquina, a un rincón de la cocina, no tuvo el valor de enfrentarlo, de brincarle encima y pelear cuerpo a cuerpo, pero al igual que el atrevido gato intruso, que por alguna extraña razón lucía muy serio, Momosho se puso en la misma posición, como de ataque, todavía con la cola esponjada. 
Los minutos transcurrían así. Colette evidentemente se divirtió con aquello, pero al poco rato ya algo aburrida hasta se fue del lugar. Mas minutos pasaron, y el gato intruso nomás no cambiaba en su postura, tieso, inmóvil, viendo en dirección a Momosho, éste igual, ni gesticulaba, ya no emitía sonido alguno, solo mantenía sus ojos muy abiertos; aquello parecía un juego, como el que se mueva o parpadee primero pierde, y ¿quien ganaría?... pasó mas de media hora y ninguno cedía, era un gran reto ése, ni yo mismo hubiera aguantado tanto tiempo en la misma posición, admiro eso de mi vecino, lo admito.
 Como el "juego" ya se había prolongado bastante y Momosho sufría petrificado, de improviso se oyeron unas risas, unas que habían estado contenidas, jajaja! se oía, mientras su amo bajaba por las escaleras, el le había jugado esa travesura al Momosho,  y fue, y agarró al supuesto gato intruso, que no lo era, ni siquiera era real, tenía el tamaño, sí, pero resultó ser un alebrije, como saben los alebrijes sirven como adornos y claro!, no tienen vida!... "oooh, pobre de mi momosho" le dijo su amo sin parar de reír, "ya no estés tan asustado", y lo llevó a tocar al alebrije para que viera que no era un gato real, vaya, Colette resultó mas lista pues lo notó desde un principio, pero el no, solo fue el pobre, tan angustiado como estaba a posar como estatua en aquel rincón. Crealo usted o nó esto fue lo que aconteció!

Foto del amenazante gato.  (Alebrije)

Cosas que pasan... cositas que pasan!!


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